Dejarte ir

Tendrías hoy 17 añitos. El día de Reyes (una fecha tan relevante y significativa), 6 de enero de 1.999 te fuiste. Como ese regalo que ansiaba tener, te entregué. Diez años esperándote y no te pude retener. 

Quédate conmigo, no temas; pues conmigo estarás a salvo. 

Pero ella prefirió irse contigo,

hasta  ¡que en el cielo nos volvamos a ver!

No podía soportar tanto dolor, sobresaltada despertaba en un mar de lágrimas y desesperación… ¡¡Oh, dónde estás mi dulce niña!!

Pero una noche apareciste Tú, Dios; y en mis sueños, me entregaste a mi bebé en brazos, “puedes tenerla todo un día”, esas fueron tus palabras.

Desperté con la sensación de haber vivido esas 24 horas tan intensamente, que pareció toda una vida, fue tan real, que por fin te dejé ir  ¡¡Mi dulce niña!!


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Cuando el amor duele

Sí,

No

Sí, No

Sí…

 

Apuraba cada pétalo, en un afán por arrancar una respuesta,

Sí, no… dos mágicas palabras en las que confiaba con desesperación.

¿El destino estaría ya escrito? la duda me desgarraba por dentro.

 

Continuaba paso a paso, firme, aunque el camino se había detenido ya,

desvanecido…

evaporado.

Los edificios me engullían, ya no existían más;

Las miradas intrusas tampoco podían penetrar en mi mente,

ese espacio mío, solo mío.

 

Y… ¿si la respuesta fuese un no?

afilado, despiadado quebrando mi interior

Y… ¿si

esa mirada sostenida por unos instantes

penetrante hasta partirme el alma,

fuese fruto de mi imaginación?

 

Nunca lo sabré, pero sospecho ¡Qué sí fue real!

 Dámaris María

La Transparencia de su mirada

Nunca olvidaré la trasparencia de su mirada,
aunque su imagen se diluye ya…
Si fuera una princesa, y no una niña abandonada,
si la inteligencia fuese mi sello, y mi esbeltez de mariposa.
Mis andares no tuviesen ese peso de complejo,
y mis ropas no fuesen harapientas.
Las palabras que no te dije, fuesen arrancadas por la cordura,

y la delicadeza de un ángel mis pisadas.

Entonces ¿Qué hubiera sido diferente?
Qué de los besos que te robé en sueños en mi almohada,
bocanadas de humo inhaladas en mi mente,
suspiros inocentes flotando en el aire.
¿Qué hubiera ocurrido?
¿Para qué querer saberlo?
Todavía la sabiduría tiene algo que decir:
Cuando se disipan los sueños, pero la realidad los suple con creces;
Lo llenan todo, se convierten en armonía y complicidad.
El amor imaginado es tan efímero, tan pequeño,
frente a la inmensidad del ancho mar; que lo que anhelabas;
no es sino, una brizna de la verdadera felicidad.
Qué bueno vislumbrar una luz en el horizonte,
qué me hace brillar; sin complejos, libre, amada, dichosa.
Esposo mío, tú eres esa luz, haces que el camino transitado,
tomada de tu mano, sea un regalo inmerecido.
​No puedo evitar que venga a mi mente este verso de Bécquer :
“Como dos gotas que se encuentran y armoniosas se abrazan”.
Dámaris María (7 octubre 2018)